¿Qué es una historieta?

Es notable lo inútil que resulta para cualquier persona normal entrar en el terreno de las definiciones.  Seamos francos: las definiciones no sirven para nada, o acaso para muy poco. ¿Para qué habría de servirle a un lector de poesía la definición de poesía? Para poco, porque el lector de poesía hace experiencia de la poesía y no de las categorías de la poesía (categorías que, por otra parte, son posteriores a la poesía) . Ahora, un lector que busca otra distancia, otra profundidad (no de lectura, tal vez sí de análisis) quizás conozca más de una definición de poesía. El paralelo con la historieta es un poco pobre pero creo que sirve: quien lee una historieta no interroga al objeto, lo experimenta. Sin embargo la experiencia con obras-límite obliga a revisar un poco. Y así uno puede toparse con una historieta en el límite de la historieta y preguntarse por aquello que es la historieta.

Hace algún tiempo que sigo algunos debates del tema por la blogósfera (éste fue muy interesante) y siempre aparece algún participante que dice estar más allá de las definiciones, que las definiciones no sirven, que lee historietas y punto. Sin embargo ese alguien sabe distinguir una historieta de una no-historieta, sabe muy bien qué historietas están en el límite del género y cuales no, en resumen: conoce y maneja intuitivamente un criterio.

Claro, de la misma manera que la experiencia de una historieta-límite obliga a interrogar al criterio de selección de lo que es historieta y de lo que no, también obliga a formular una definición y a desecharla al mismo tiempo. Creo, sin embargo, que para eso mismo es que hay que romperse el coco con las definiciones: para tirarlas abajo.

Yo creo que, en pro de la riqueza de una definición, es conveniente un abordaje en tres ejes: el mercado, la lectura y la ontología del objeto historieta. ¿Por qué? Porque creo que sin los demás, un solo eje no constituye por sí mismo una distinción, un allanar los límites de lo que es una historieta.

-“Historieta es lo que unos actores del mercado (las editoriales, las distribuidoras, ¿las bibliotecas?) acomodan y distribuyen como historieta”. Es claro. Un poco maniqueo para mi gusto, pero las oposiciones binarias hacen que todo sea más lindo. Lo que el mercado dice es historieta y el resto no. Tal vez haga falta expandir el concepto de mercado para que quepan todas las historietas que circulan en blogs (que siguen siendo historietas y no se venden) o los antiguos fanzines. (Hoy, el mercado de la literatura se disputa con el de la historieta “El Eternauta”: dentro de poco las librerías van a tener que cambiar el librito del estante de las historietas, abajo de todo en una esquinita, al estante de la literatura argentina que está en el centro de la librería y ocupa una pared). Relativamente simple. Aunque insuficiente.

-“Historieta es aquello que se hace leer como historieta”. Entonces “historieta” es un efecto de lectura. El objeto “historieta” que leemos exhibe y ostenta sus cualidades de historieta a un lector que conoce (hoy todo potencial lector identifica, mal que mal, una historieta o tiene una expectativa de una historieta; es más: esa expectativa, después de la invasión nipona, se fue corriendo hacia el manga). Menos simple. Igualmente insuficiente.

-Ontología de la historieta. Piense, lector. No busque contraejemplos antes de encontrar unos rasgos comunes a la mayoría de las historietas. Sepa que estamos haciendo una definición para después tirarla a la basura. Pero primero hace falta armarla, no se apure. ¿Qué es una historieta? De a poco: es un medio expresivo que se vale del dibujo y el texto. Hasta ahí bien. Se vale del dibujo y el texto mezclados y en tensión (todo puede tender al grafísmo). Delimita los dibujos en viñetas. Delimita los textos en globos o cajas de idem. Esos dibujos en viñetas y esos textos en globos o cajas deben leerse (según el sentido de lectura occidental, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo) trazando con la mirada una Z. Y aquí aparece lo central: lo importante de la historieta no es la viñeta como continente de un dibujo y unos textos, sino la relación entre las viñetas. De esa relación (se la suele llamar “secuencia”) se deduce la naturaleza elíptica de la historieta (de viñeta a viñeta hay una elipsis, un hueco en la continuidad del mensaje; cuanto menos elíptica sea la secuencia, más analítica será y consumirá más tiempo de lectura). Complicado. Muy complicado. E inevitablemente inuficiente.

La ignorancia es una bendición. Mejor no sepamos qué es una historieta y sigamos leyendo. Tal vez seamos más felices.

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Publicado el diciembre 10, 2009 en Reflexiones que parecen importantes. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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