De Santis otea la historieta

(aliteración en t)

(Fragmento del capítulo introductorio del libro La historieta en la edad de la razón de Pablo De Santis, publicado en 1998.)

Miremos una historieta como si fuera la primera vez. Vemos que está hecha de dibujos y de palabras. A primera vista podemos diferenciarlos con facilidad, pero a medida que entramos en la página perdemos la certeza de dónde empieza y termina cada uno de los dos territorios. Están entremezclados de tal manera que donde creemos ver sólo dibujos, hay también palabras, y donde creemos ver sólo palabras, hay también dibujos.
Parece un enigma, pero no lo es: por un lado, las palabras están dibujadas (a menudo la caligrafía es un arma expresiva) y por otro debemos tener en cuenta que detrás de los dibujos hay siempre texto, aunque no se vea. Todo cuadro de historieta ha sido previamente guión, lenguaje.
Tenemos entonces dos clases de palabras: las visibles y las invisibles. Las invisibles son las que han dado forma a las imágenes que nos llegan traducidas por la mano del dibujante; las otras están ahí, evidentes, distribuidas y extendidas por el dibujo, como textos en off, onomatopeyas, o encerradas en globos. La historieta es la historia expandida en la página. El guión es el tiempo y el dibujo, el espacio.
Al enfrentarnos con historietas nos tientan dos modos posibles de lectura. El primero: la historieta como relato. El segundo: la historieta como productora de imágenes. […]
La historieta se afirma en las zonas de su indeterminación y de su mezcla: como género híbrido entre la narrativa y la gráfica, encuentra su pureza en el punto de su máxima contaminación: palabras que son dibujos, dibujos que fueron previamente palabras y que cargan todavía un peso textual. La historieta admite (exige) una gráfica de la palabra y una gramática del dibujo, de un modo mucho más preciso que el que se puede encontrar en otras artes gráficas. Por eso los estudios sobre la historieta han buscado, donde antes no había otra cosa que aventuras y humor, códigos y sistemas simbólicos, como si fuera un idioma aparte.
El límite de ese idioma es la figuración. Mientras hay figuración, hay historieta.

Anuncios

Publicado el enero 31, 2010 en afanes, Reflexiones que parecen importantes. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: