La figuración

Hace algún tiempo transcribí una reflexión de Pablo De Santis (es curioso cómo su entrada en Wikipedia nombra su actividad relacionada con la historieta casi al pasar y se explaya en su actividad literaria y los premios que por ella recibió, pero ésto no tiene nada que ver con lo que quiero decir) acerca de la historieta. Más la leo, más bonita me parece pero también más discutible.

¿Cuál es en verdad el peso del texto? A mí me da la impresión de que el texto le parece “más pesado”, ¿Es como él dice? ¿Cuál es la importancia del guión (y no apunto a la hechura sino a la lectura de una historieta)? ¿Son, finalmente, compartimentos estancos el dibujo y el texto, o una mixtura indisociable?

Sin embargo no de eso que quiero hablar. Ni siquiera quiero refutar o contradecir a De Santis. Quiero simplemente poner en entredicho la última frase del fragmento, que transcribo: “El límite de ese idioma es la figuración. Mientras hay figuración, hay historieta.”

Digo que no quiero contradecirlo porque intuitivamente pienso que tiene razón. Pero examinar algunas historietas me hace pensar que no es tan así o que no es necesariamente así. Alguna vez argumenté que en Breccia aparecía la explotación de “la mancha como posibilidad expresiva“. Como es probable que no hable de Corto Maltés por un tiempo (terminó de salir la colección de Ñ), quiero repasar algunas páginas que no sirven de contraprueba pero sí hacen vacilar el argumento del bueno de Pablo.

Veamos la primera:

Esta imágen definitivamente no tiene ni la más remota relación con lo que intento revisar pero me sirve para empezar a desmontar un mecanismo narrativo de Pratt: en lugar de empezar, como en la “Balada del Mar Salado” o en tantas otras historietas, con un cuadro de plano alejado que dé al lector una indicación circunstancial (mostrar espacio, actores y evento) efectiva, Pratt hace lo contrario: cierra los encuadres y elabora una secuencia de viñetas en plano detalle generando intriga a través de una sinécdoque (mostrar las pistolas por los pistoleros) recursiva. Sin embargo, el tiempo en que se trabaja la intriga y el lector llega a decodificar la sinécdoque es el tiempo de una vacilación que me parece muy interesante: en la ficción de la historieta (donde puede pasar lo imposible) dos pistolas pueden estar efectivamente hablando a la vuelta de una esquina, y no es sino hasta que un encuadre deja ver las manos que sostienen las pistolas que no tenemos algún tipo de certeza y simplemente leemos confiando que las pistolas no hablan (pero temiendo que sea así). En estos cuadros hay figuración (reconocemos las pistolas, reconocemos la esquina, todo está graficado de modo tal que nos evoca algo de nuestra experiencia del mundo) pero esa figuración es diferida y los objetos graficados no se nos presentan como nos parece que tienen que ser (mudos) hasta bien entrados en el curso del relato.

Otra página:

En ésta página hay algo más. La primera viñeta es la interesante (en las siguientes Pratt trabaja con el mismo procedimiento que en la página anterior) porque hasta que no vemos la segunda no imaginamos (no podemos imaginar) que el relato se va a centrar en unos viajeros montados sobre camellos: esa es la vacilación que instalan el encuadre y las sombras y que se resuelve definitivamente juntando todas las piezas del rompecabezas de la secuencia cuando damos vuelta la página. Y ni hablar si no tuvieramos la ayuda del color: ¿cómo distinguiríamos que esa línea quebrada es una serie de dunas y que la narración está ambientada en el desierto? El lector de la edición de Norma (que es en blanco y negro) habrá tenido un par de problemas más que yo para darse cuenta de qué es lo que pasa en la página.

Otra más:

En ésta las cosas cambian. En la primera viñeta no, en la segunda y la tercera tampoco, recién en la cuarta visualizamos que esas formas negras sobre fondo gris son parte de otro objeto ubicado en un campo. Y es recién al dar vuelta la página que sabemos que estamos viendo cebras y que éstas no hablan. Acá sí, la figuración está diferida: no alcanzamos a conocer qué hay en el cuadro hasta que avanzamos en la lectura (el fluir de la secuencia forma e informa).

Última página:

Esta página es más grandiosa todavía. Primero porque dispone unos objetos y usa unos colores que me hacen acordar muchísimo a los cuadros de Mondrian. Segundo porque la secuencia se compone de tal forma que ni siquiera cuando el taco ingresa en ella por primera vez nos damos cuenta de que se está jugando pool, y nos hace falta ver al jugador para rearmar todo.

Claro, al final siempre hay figuración, y es por eso que nunca quise contradecir la frase de De Santis. La figuración es el límite en la historieta, pero no lo es cuando nos paramos en la viñeta como unidad (vistas una por una y aisladas, muchas de las viñetas de estas páginas pueden asociarse al arte no figurativo) sino cuando la vemos desde el transcurrir de la secuencia y desde la necesidad de una narración de entidades con formas distintas. La historieta como hecho de lectura, como una lectura abarcadora y memoriosa (la vista del lector de historietas tiene buffer de almacenamiento), permite esa figuración diferida de la que hablaba antes: una figuración que llega tarde porque tenemos en las manos una materialidad que nos llama la atención sobre ella misma y nos pone en estado de vacilación y de duda (¿qué estoy leyendo? ¿cuáles son las leyes de ese mundo posible que se me presenta en secuencia? ¿cuáles son las leyes de esa secuencia? ¿cuánto es lo que no se me muestra?). Y el arte (si quedaba alguna duda de que la historieta no lo fuera) es más lo oblícuo que lo directo, la pregunta que la respuesta, la vacilación que la certeza.

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Publicado el abril 28, 2010 en Corto Maltés, Reflexiones que parecen importantes. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. De Santis siempre tiene razón.

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  2. Que buena nota! La verdad que es cierto que no se difunden mucho los textos de De Santis sobre la historieta y es una pena, porque es un tipo muy lúcido e interesante de leer. La lectura que hace de la obra de Pratt es perfecta, la dinámica de la viñetas del gran Corto es impecable y te mantiene atrapado, ya sea en color o en blanco y negro.
    Muy bueno el blog!
    Saludos!

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    • Gracias!
      Sí, yo sólo tengo “La historieta en la edad de la razón” y la verdad que me gustaría leer mucho más de Pablito (más historietas y más de lo que escribe sobre historieta). Es un tipo muy interesante.

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