Me enseñó la mala racha que la suerte es mina ilusa (acerca de “Rachas” de Berliac)

Del diccionario de la RAE:

racha1.

(Quizá del árabe ráǧǧa, sacudida, agitación, tormenta).

1. f. Mar. Ráfaga de aire.

2. f. En cualquier actividad, período breve de fortuna o desgracia.

Juego con el título: racha es una palabra que destila tango por todos lados. Juego, sin embargo, con las implicaciones: la segunda entrada del diccionario, la que verdaderamente importa en Rachas de Berliac, parece describir por entero las “4 historietas de romance y misterio” que anuncia la portada.

Juego a ser un Aristóteles tanguero: una historieta tiene que contar en poco tiempo la racha que cambia la suerte de su protagonista, de buena en mala o de mala en buena. Las Rachas que nos cuenta Berliac están todas apostando al efecto que pueda producir la intensidad dramática de ese cambio de suerte, fundamentalmente a partir de una construcción muy planificada del relato y de una conciencia muy grande del uso icónico de la página y sus constituyentes internos.

Hace mucho tiempo, Don Juan Manuel escribía el Libro del Conde Lucanor, al que le agregaba tres prólogos y un Tratado Doctrinal para así lograr que el sentido que él, como autor, había previsto para su obra se conservara lo más posible en futuras lecturas y, de paso, se quitaba la culpa de las malas interpretaciones o las malas traducciones. Me pareció que los comentarios de Berliac a sus propias historietas funcionan de una forma parecida: son como carriles que guían la lectura, generan una serie de expectativas que después, leídas las historietas como el autor quiere, se cumplen. Cuando leí Rachas jugué a ser un lector rebelde, jugué a ver qué me decían las historietas “solas” y qué con el apoyo del texto previo (Claro: ¿Hasta qué punto las historietas son independientes de esos textos? ¿Hasta qué punto esos textos no forman parte de cada historieta?).

“Solas”, las Rachas me contaron cuatro historias inteligentes, intensas, bien pensadas; son cuatro historietas en las que no sobra ni falta nada, todo está calculado, cada palabra, cada viñeta, cada encuadre, cada trazo.

Una de tangueros, una de un escritor, una de un espía, una de un viajante de comercio. Cuatro historietas a todas luces distintas (incluso hasta en la forma de graficarlas) pero que participan de esa sutil comunión de contar el momento en que una racha se termina y las termina de unificar el estilo personalísimo de Berliac.

La referencia a Don Juan Manuel no es ociosa (aunque sí excesivamente erudita y hasta desubicada). Digo que no es ociosa porque el antiguo noble español fue una de las primeras personalidades en estar pendiente de su imágen de autor, preocupado, entre otras cosas, por la buena recepción e interpretación de su obra. El caso de Berliac es similar: tanto leerlo (en sus historietas o sus intervenciones en la blogósfera) como verlo, deja en claro que es un tipo con las cosas claras y, sobre todo, con una conciencia muy fuerte de su figura de autor y del lugar que se ha ganado en la historieta argentina. Y ojo que ese lugar no se lo ganó en una rifa, eh.

[Alguien ya habló de lo bien que le hacían libros como éste y figuras como Berliac a la historieta argentina. Yo jugué demasiado y me perdí en ninguna parte. Rachas es un libro fantástico que atrapa y obliga, genera intrigas y relecturas. Eso es difícil de lograr y tal vez ahí resida su máximo valor. Sepan disculpar el inútil circunloquio previo.]

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Publicado el mayo 24, 2010 en Lecturas. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Yo no compre rachas por que me parecio un poco caro 20 pesos por un autor que no conocia. Pese a leer varios varios comentarios favorables, no soy tan facil de convencer de esa forma. Despues vi las historietas de B. en fierro y en internet, y no me gustaron demasiado. Por pantalla suelo leer mal las historietas. Ademas tampoco me gusta demasiado Jose Muñoz, lo cual es seguramente una gran tara que tengo.
    Mi gusto creo que no estan malo, ya que mis autores preferidos son Moebius, Juan gimenez, Breccia, Trillo, Mandrafina, Risso, Burgeon, Mignola, Corben.
    Deberia comprar este libro al menos para cambiar la racha.

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    • Sobre gustos no hay nada escrito.
      Si no te gusta tanto el estilo de Muñoz, tal vez tampoco te guste “Rachas” porque Berliac comparte algunas cositas por acá y por allá con el capo de José. Una historieta entra por los ojos (como la comida).
      Pero yo traté de resaltar sobre todo las “Rachas” como hecho narrativo historietístico, y en ese caso el estilo pictórico queda un poco de lado. De todos modos, es como leer una novela con un buen argumento pero con una prosa que no te gusta…

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  2. Bruno me defiende bastante bien al considerar el contenido del libro como un “hecho narrativo historietistico” (mirá Bruno, usaste 3 palabras cuando podrías haber usado una: historieta): si te ponés a mirar mi “estilo pictórico” (en general, pero sobre todo en Rachas, libro ya con un año de antiguedad), no vas a encontrar mucho, y lo que encuentres ya lo viste por otro lado y mejor (Muñoz, por ejemplo). Lo mismo con su aspecto literario. Si tu expectativa como lector va por ahí, los 20 pesos se te van a hacer 200.

    La propuesta de Rachas en todo caso (propuesta que me hice a mi mismo, y que comparto con el lector) va más por el lado de cómo repartir una situación dada en viñetas, y después, como señala Bruno en el artículo, me interesa sobre todo la dosis de información por viñeta. Si te ponés a mirar, en Rachas juego bastante con eso, quería ver hasta donde puedo contar una historia de interpretaciones múltiples con la menor cantidad de elementos visuales y textuales posibles, y desde ahí replantear en qué consiste una historia. ¿Elementos mínimos, historia mínima? Si te muestro la Mona Lisa, de acuerdo, es el cuadro de Da Vinci, y no mucho más. Si te muestro un círculo negro, ¿qué es?

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  3. Yo quiero decir dos cosas:
    1) Berliac: escribí “hecho narrativo historietístico” como podría haber escrito “hecho narrativo literario” o “hecho narrativo cinematográfico”. No creo que “historieta” sea un concepto homólogo, y el hecho es que ahí andan las historietas abstractas (como las de http://abstractcomics.blogspot.com/ o las de “Los trabajos del agua”) que no son hechos narrativos.
    2) oenlao: como están los precios de edición (y en general) en la Argentina, un libro con cuatro historietas a $20 no es caro. De hecho ya casi no hay libros de historietas a $20. Resumo: no hay libros a $20.

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  4. Pero la palabrita importante es “historietístico”, narrativo es un adjetivo nomás. Sugerí historieta porque “narrativo” va incluido (o no, como señalás, pero en el caso de Rachas -y de Oenlao ;)- es evidente que sí.

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