Yo es un otro (acerca de “La broma asesina” de Moore y Bolland)

Volvemos a los ochentas y a la década de la neurósis de los superhéroes, como la llama De Santis. De la mano de Alan Moore y Brian Bolland nos llega una perla de las historietas de superhéroes. Quisiera anotar una hipótesis de lectura y algunos apuntes para fundamentarla.

Hipótesis: creo que el corazón del concepto por detrás de La broma asesina no es mostrar que Batman y Joker son un par de opuestos comlementarios (una especie de ying-yang superheróico). Me parece que en la historieta se trata de probar que ellos son efectos similares de una misma causa. La causa es, como lo dice el Joker, “un mal día”.

En realidad, va un poquito más allá. El Joker pone en cuestión la racionalidad de la razón (ese arma tan poderosa del Batman detective): si la distancia entre “nosotros” (los sujetos que pertenecen al tejido que produce esa racionalidad) y los “otros” no es más que un mal día, ¿dónde está posicionado Batman? ¿dónde el mismo Joker?

Lo cito:

¡Demostré que no hay diferencia entre mí y cualquier otro!/ Sólo se necesita un mal día para volver al mejor de los hombres un lunático./ Esa es la distancia entre el mundo y yo, apenas un mal día./ ¿Has tenido alguna vez un mal día, no?/ Es así, lo entiendo. Tenemos un mal día y todo cambia./ Si no ¿por qué tú te vestirías como un ratón volador?

Esa razón racional produce en los sujetos una serie de efectos, que el Joker caricaturiza:

Les presento al… ¡hombre comuuun!/ Físicamente ridículo, posee, por oto lado, una distorsionada escala de valores./ Observen su repugnante sentido de la humanidad, la deforme conciencia social y el asqueroso optimismo./[…] Lo más repulsivo de todo son sus frágiles e inútiles nociones de orden y salud mental. Si es sometido a una excesiva prsión…/ ¡Se quiebra!/ Entonces, ¿cómo hace para vivir?/ ¿cómo ese pobre y patético especimen sobrevive al mundo cruel e irracional de hoy?/ La respuesta es… “¡No muy bien!”/ Frente a lo innegable declaro que la existencia humana es loca, casual y sin finalidades, y que uno de cada ocho de ellos resulta demente!/ ¿En qué podemos culparlos? En un mundo psicótico como éste…/ ¡Cualquier otra reacción sería una locura!

Horadando la razón, mostrándola como una construcción más, el Joker mina la línea divisoria entre lo cuerdo (Batman) y lo loco (Joker): el pequeño espectáculo que monta en torno a Gordon le sirve para mostrar que la racionalidad de Batman es endeble y que en su locura él también puede ser racional. Por eso decía antes que no son opuestos: la historieta (y el discurso del Joker) busca in-diferenciarlos.

Pero hay un poco más: es extrañísimo que el discurso del Joker no tenga fisuras: es “lógico”, “riguroso”, “ordenado”. ¿Contradicción? Seguramente, pero su valor es altamente positivo en la historia, porque se trata de mostrar que el orden del discurso no es más que una construcción que el Joker puede imitar.

Hablar de una historieta a partir de dos parlamentos de un personaje es bastante pobre, pero no quiero aburrir a mis lectores con una entrada más extensa. Voy a volver a “La broma asesina” lo antes posible para ver un par de cosas más. Se aceptan comentarios y sugerencias.

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Publicado el octubre 6, 2010 en Alan Moore, Batman. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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