En el borde (acerca de “La Fábrica” de A. Farías y D.D.V.V.)

Esto no es una antología. “La Fábrica” está formada por varias partes que juntas componen un sistema. En tiempos en los que han ocurrido sendos debates sobre la “novela gráfica” (en Viñetas Serias con Hernandez Cava y Quique Alcatena, y también por acá), habría que decir que “La Fábrica” no es una: cada una de sus partes es un microcosmos, tiene una cierta autonomía que permite que se la lea sóla pero no invalida la lectura de conjunto (lectura que, por otra parte, es alentada por la obediencia a la forma de libro).

¿Qué es “La Fábrica”? Es una especie de mosaico: todas las partes tienen una forma relativamente definida, pero también componen una figura mayor. Es como pasa con Sin City: entre todas las partes arman la gran figura de la ciudad. En “La Fábrica” pasa lo mismo, pero el lugar es más pequeño, más sofocante, y es un lugar en el márgen de la ciudad.

¿Pero qué es “La Fábrica”? Es una instalación fabril que albergó a muchos trabajadores. Parece que las condiciones de trabajo no fueron las mejores, y de hecho la palabra que cabría es “explotación”: los trabajadores, animales antropomorfos (me atrevería a decir, también, que son todos varones), no podían salir de ella. Afuera estaba la ciudad (una bien particular), y gente común. Algunos de los conflictos que se narran se producen precisamente por el contacto entre el adentro y el afuera. En “La Fábrica” suelen aparecer locos, gente que se escapa de un manicomio cercano:  la Fábrica misma es un márgen, y en los márgenes se dan una serie de cruces bien raros.

Algunas cuestiones que habilitarían una lectura alegórica: en la fábrica trabajan animales antropomorfos (hombres con cabezas de animales, habría que decir) pero los dueños son hombres comunes, que se enriquecen a costa de ellos. Afuera de la fábrica hay hombres y mujeres comunes. (Alegoría: unos laburan como animales, mientras que los explotadores andan de traje y corbata pasándola bien; afuera de la Fábrica está la civilización: el trabajo en malas condiciones animaliza).

Hay algo que está bueno: en la mirada de conjunto “La Fábrica” inquieta, aviva la mente, produce interrogantes. ¿Por qué cerró la Fábrica? ¿Por qué sus trabajadores son antropomorfos? (es decir ¿es sólo una decisión estética o hay alguna significación más?) ¿Qué significa salir de la Fábrica? ¿Cuáles son las posibilidades reales de salir de la Fábrica sano? Hasta acá, algunos que se me ocurren a mí. ¿Tendrán respuesta? Para saberlo, hay que leer.

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Publicado el octubre 19, 2010 en la fabrica, loco rabia. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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