“Ikonologosplatt”: la opción Spiegelman

TODO EMPEZÓ CON UN NÚMERO EQUIVOCADO…

¡Una “Novela Gráfica”! ¡Bah!

¿Cómo llamaría Peter Stillman, el chiflado buscador del Lenguaje Originario en Ciudad de Cristal, a la adaptación visual de la novela que imagina en ella? ¿Un Crumblechaw? ¿Un Nincompictopoop?? ¿Un Ikonologosplatt??? Porque el término cómic no puede ser ya el “nombre auténtico” de un medio narrativo que entrelaza íntimamente palabras e imágenes pero que no es necesariamente cómico en su tono.

A mediados de la década de 1980, algunos bienintencionados periodistas y libreros trataron de diferenciar un puñado de libros en formato de cómic de otras obras menos ambiciosas, dando a los primeros el nombre de “novelas gráficas”. Pero aun cuando mi propio libro Maus fue responsable parcialmente de que las librerías se convirtiean en un lugar seguro para los cómics, la nueva denominación se me atragantó como una mera apuesta cosmética por la respetabilidad. Dado que las obras “gráficas” eran merecedoras de respeto y las “novelas” eran respetables también (aunque no lo hubieran sido siempre), con toda seguridad las “novelas gráficas” ¡tenían que ser respetables por partida doble!

TODO EMPEZÓ CON UNA IDEA DESTINADA…

Se requería otra década antes de que un buen número de cómics largos y ambiciosos alcanzaran el concepto de masa crítica, o, en otras palabras, hasta que suficientes obras merecedoras de atención crítica formaran en las librerías una sección en cierto modo inevitable, pero, cansado de ver mis ejemplares de Maus rodeados de libros de fantasía y manuales de juegos de rol, traté de acelerar el proceso. Y así, a principios de la década de 1990 me quejé a uno de mis editores de que, puesto que mi obra parecía destinada por la fatalidad a permanecer en el gueto de la sección de novela gráfica, tal vez podría mejorarse su vecindario encargando a algunos novelistas serios que proporcionaran guiones para destacados artistas gráficos. Fue así como conseguí permiso para tentar a varios conocidos novelistas, entre los que se hallaban William Kennedy, John Updike y Paul Auster.

[Este es un fragmento del prólogo de Art Spiegelman a la fantástica adaptación que hicieron Paul Karasik y David Mazzucchelli de “Ciudad de cristal”, la primera novela de la “Trilogía de Nueva York” de Paul Auster. El asunto de la “novela gráfica” nos es lo suficientemente actual como para que comparta este pedacito de prólogo. Quiero llamar la atención de los lectores sobre algunos puntos: primero, la cuestión del nombre como etiqueta editorial (Spiegelman adjudica a aquellos “bienintencionados” que bautizaron estas producciones “diferentes”); segundo, que las novelas gráficas no son “relatos más complejos”, como leí por ahí, sino “más ambiciosos”, que no es lo mismo; tercero, la cuestión del cambio de nombre para producir un cambio en el “respeto” por el producto. Me causa un poco de gracia que el plan de Spiegelman consista en abrevar en la literatura para generar “cómics más ambiciosos”. No me parece del todo atinado como estrategia. En fin, quien quiera escuchar algo más sobre el tema, en este video hay algunos fragmentos de la charla que mantuvieron Quique Alcatena y Felipe Hernandez Cava (con Diego Agrimbau como moderador) en el I Congreso Internacional de Estudios de Historietas “Viñetas Serias”, que acaso por casualidad iba a tratar de un asunto y se fue deslizando poco a poco hacia nuestro tema.]

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Publicado el diciembre 11, 2010 en afanes. Añade a favoritos el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Así como hay historietas en los diarios que no causan ninguna gracia y se las sigue llamando “tiras cómicas” (por formato y ambición – la gracia), aplíquese el mismo procedimiento a aquellas historietas con otro formato (más páginas) y otra ambición (ser “serias”, “adultas”, “culturales” y todo lo que por derecho se les pueda llegar a cantar las bolas) y tolérese el mote que por factores muy diversos, ya discutidos hasta el aburrimiento, suele ser “Novela Gráfica”.

    Hernandez Cava es uno de mis dos guionistas favoritos, pero no es (no quiere ser) novelista gráfico. Quique, mi amigou, tampoco. Entonces ¿qué y desde dónde se puede esperar que nos hablen de algo que no conocen ni quieren conocer desde adentro (según dicen, para mí sí)? Porque ya resulta bastante intolerable que a cada rato te traten de garca, porque esa es la postura del que reniega del mote NG: “me estás cagando, me estás vendiendo algo que no es, o que SÓLO es tal cosa”, cuando ese “sólo” (una “historieta de toda la vida pero con más paginas”) es una construcción tan artificial como lo es (ejem, lo fue) la palabra=cosa “Novela Gráfica”.Por artificial me refiero por un proceso de filtrado, decantado, etc, de un concepto linguístico, artístico, industrial, etc.

    Recién dije “lo fue” porque como dije en Comiqueando YA ESTÁ, la NG ya es algo como lo es la tira cómica. Ahora a hacerlas, leerlas, comprarlas, criticarlas, putearlas, etc. Pero para definirlas (o no, negar su existencia reduciendo el movimiento a un problema retórico) llegamos tardísimo.

    P.D:

    Acá tenemos una captura de pantalla del video de Quique y Cava:

    fijémonos en los “videos relacionados”, a la derecha, a ver qué sale.

    Ahora acá hay una captura de un video de Adrian Tomine, novelista gráfico:

    Quienes salen en los videos relacionados?

    No más preguntas, su señoría.

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  2. Post Data: Tomine no me gusta, Chester Brown tampoco, Ware ni lo terminé de leer. Quique es para mí el historietista vivo más importante del país, y H. Cava uno de mis dos guionistas favoritos.

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  3. Casi me olvido, y esto es para que desarrolle alguien que sepa escribir:

    Sostengo que la clave está n que el problema de la novela gráfica (y/o el novelista gráfico)es que sufre la contradicción propia de lo que en psicología se denomina “indentidad negativa”: se es en oposición a lo que no se es. Cuando se dice “novela gráfica”, no sólo “tambien” sino “sobre todo”, se está diciendo “NO ES historieta, cómic, etc”. Por eso tanto discordia. El problema es que esa identidad “necesita” lo opuesto, no hay oposición sin oficialismo, no sé si me explico. Evidentemente la novela gráfica “necesita” al cómic sólo porque comparten forma (“necesita” va entre comillas porque quienes necesitan ese punto de comparación son: B- ignorantes y/o no entendidos, en quienes se puede o bien confiar que intuitivamente sepan diferenciar entre una historieta y una NG o educarlos con artículos, etc; B- Cabezas de roca con quienes hay que adoptar este tono pedante conque suelo escribir en los medios “de entendidos” ).

    Sigo: toda identidad negativa es una forma de resistencia. Al mismo tiempo, esta actitud de resistencia mediante la identidad negativa es propia de la adolescencia, es decir de las personas en formación frente a los que “ya son”, los adultos. A nadie se le ocurriría negar que la novela grafica es un movimiento muy joven, de autores que promedian los 40 años. Pero a medida que pase el tiempo la NG va a conseguir, cada vez más, una autonomía con respecto al cómic, una identidad propia. Muchos ya la vemos, pero más adelante se va a generalizar y va a reinar la armonía sin juicios de valor, como entre Danielle Steel y Rubén Darío.

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    • Como siempre, yo aporto para embarrar la cancha. Estoy de acuerdo, en principio y para seguir el razonamiento, con esta cuestión de la definición de la identidad por diferencia o por negatividad. No tanto en el hecho de que eso sea una forma de resistencia. Quien define su identidad negativamente necesita a ese otro sí o sí para constituirse como sujeto, no hay resistencia sino más sujetación (más sometimiento). Una posición y su opuesta son previsibles y están previstas. Un acto de resistencia estaría ahí donde no hay previsibilidad (y tampoco nombres, identidades): en lo nuevo mismo, una novedad radical. Un acto de resistencia es un hecho único, un acontecimiento: no se repite, y si se repite entra en el juego de las comparaciones y se vuelve previsible. O por lo menos, eso creo.

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  4. Jaja, quise decir “A” y “B”, a eso me refería con “alguien que sepa escribir”!

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  1. Pingback: “La épica y la novela (gráfica)” [fragmentos de Bajtín para pensar la historieta] « Opiniones sueltas, viñetas cautivas

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