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El Eternauta y la ciencia ficción argentina (dos fragmentos de Elvio Gandolfo)

La ciencia ficción argentina no existe. Tal como la define en términos generales (y quizás en ese sentido injustificadamente) el título de un ensayo francés, en nuestro país es una “sucursal de lo fantástico”, o de la literatura. Casi no hay escritores dedicados con exclusividad a su cultivo, ni revistas especializadas que hayan brindado o brinden un campo regular para los relatos locales, ni una cantidad suficiente de autores buenos, mediocres y malos que en su totalidad conformen la existencia de un género con características propias. Sin embargo, una selección más o menos rigurosa de los relatos desperdigados que se relacionan con él puede competir, y hasta destacarse, respecto a antologías similares de países con un desarrollo más amplio y consecuente del género, como España, Francia, o la Unión Soviética.

En la Argentina no existe una crítica especializada de ciencia ficción digna de ese nombre, y la lectura de los comentarios aparecidos en diarios y revistas es la mejor confirmación. Sin embargo, es en nuestro país donde se publicó uno de los primeros ensayos integrales y extensos de cierta profundidad y con enfoque global.

Entre las escasísimas novelas del género, una de las mejores se expresó a través de un medio poco común: la historieta.

[…]

9. Oesterheld y la historieta

En 1957 se comienza a publicar El eternauta, una historieta con guión de Héctor G. Oesterheld y dibujos de Solano López. Por su extensión, por lo compacto del texto, por la cuidadosa elaboración de los personajes y los lugares en los que se desarrolla la acción, y por la forma en que se transmite el paso del tiempo, se trata de una verdadera novela hasta el punto de que el anuncio hecho muchos años más tarde, y nunca concretado, de transformarla en texto escrito no ofrecía demasiadas perspectivas de cambio con respecto al original historietístico, aun cuando los dibujos de Solano López contribuían en buena medida, con su expresionismo recargado y sombrío, a la densidad del impacto sobre el lector. Lo que diferenciaba a esta historieta de muchas anteriores (Misterix de Campani y Ongaro, Bull Rocket, de Oesterheld y Campani) y de casi toda la historieta de ciencia ficción norteamericana, era el despliegue de una invasión extraterrestre en un paisaje nunca utilizado: Buenos Aires, sus avenidas, sus barrios, sus canchas de fútbol, sobre las que se movían, en un intento desesperado de resistencia, personajes humanos falibles y débiles, completamente alejados de los héroes con pilas atómicas o superpoderes. El final incierto, abierto, contribuía a potenciar el efecto de realidad de esos elementos, y decía una vez más de la capacidad creativa de Oesterheld, sin lugar a dudas uno de los guionistas más importantes de la historieta mundial. Esa capacidad se concretiza siempre en la impecable escritura de sus guiones, en el pausado desarrollo de la trama, una virtud poco frecuente en el campo que nos ocupa, y que hace pensar en un escritor que ha elegido la historieta como herramienta para transmitir sus cuentos y novelas. Como ejemplo comparativo puede leerse una versión de El eternauta con posterioridad con dibujos de Breccia, y en la que se ha reducido drásticamente la cantidad de texto escrito. Lo que ha ganado el dibujo en pura exposición plástica, no narrativa, lo ha perdido la obra como totalidad, como clima.

En historietas posteriores, como Sherlock Time y Mort Cinder, dibujadas por Breccia, y algunas laterales, de menor importancia, pero siempre atractivas (Rolo el marciano adoptivo, en la que se mezclaba el humor), confirman la importancia de la historieta de ciencia ficción argentina, basada por lo general en los sólidos guiones de Oesterheld, importancia que no ha decaído a pesar de la desgraciada segunda parte de El eternauta, recientemente lanzada y que no cuenta con ninguno de los atractivos de la primera.

En un tono menos original (siempre es posible rastrear el cuento, novela o trozo de película en que se basan los argumentos) y más inclinado a la producción en serie o el uso indiscriminado de la violencia y el sadismo, pueden citarse los trabajos de Robin Wood (dibujados por Lucho Olivera, los Villagrán y otros), tales como Gilgamesh el inmortal o Mark, publicadas en las revistas de la editorial Columba.

El resto suele navegar en la mediocridad imitativa absoluta o en la falta de talento visual y argumental, aunque surja de vez en cuando algún ejemplo aislado de interés.

(Gandolfo, Elvio E.. La ciencia ficción argentina, 1977)

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E-ter-nau-ta (cuatro fragmentos sobre “El Eternauta”)

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La gran obra de la historieta ya tiene más de 50 años. Y los muestra. Se deja leer, no por nada es un clásico, pero en su superficie, en su cuerpo de historieta, deja ver sus arrugas. A primera vista uno podría pensar en la cantidad de masa textual que hay en cada página, pero ese no es el índice: la marca está en los cortes, en donde la dupla creativa decide escandir el texto entre un panel y otro (puede ser de un cuadro de sólo texto a un cuadro de imagen y texto, o dos cuadros de imágen y texto). Quizás pienso esto a partir de la impresión que me dejaron un par de casos, pero considero importantes esas impresiones de lectura.

El texto en El Eternauta puede cortarse cuando hay alguna rección gramatical fuerte (una preposición y su régimen, un sustantivo y su modificador, etc.). Hoy los textos por lo general se dividen en unidades más autónomas gramaticalmente. Un ejemplo de lo que quiero decir en el Eternauta:

Ese “del…” queda colgando de una viñeta a la otra. Quizás (habría que pensarlo mejor, ésta es una hipótesis rudamente enunciada) este tipo de cortes estén hechos para “tapar” el salto entre viñeta y viñeta: que la “atracción” entre las palabras aumente la “atracción” entre las imágenes.

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Yo de peronismo mucho no entiendo. Sin embargo Oesterheld era peronista, y me parece olfatear algo de cierta necesidad pedagógica que tenía el peronismo en las páginas del Eternauta [Edit: Okey, no era peronista. Era frondizista. Dejemos la ideología política de lado. Centrémosnos en la pedagogía. De política no entiendo un pomo]. O tal vez esa forma de pedagogía es una manera de elevar el valor de la historieta: leyendo historietas la gente aprende cosas para su vida. En esta viñeta se ve mejor lo que quiero decir:

Es más: Franco lee “novelas, historietas del futuro, de ficción científica”, y ¿el Eternauta no es una de esas?. La historieta se autoriza a sí misma. (La moraleja: hay que saber hacer trajes aislantes en caso de invasión extraterrestre y nevada mortal).

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Una idea que sólo puedo elaborar como pregunta por la cantidad de cosas que ignoro de historia: ¿por qué son los milicos los que organizan la resistencia armada? Reformulo la pregunta: ¿qué representaciones sobre el Ejército había en la época (y, vale también pensarlo, tenía Oesterheld) como para que, de todas las elecciones posibles, sea el que haga frente a la invasión?

[Agrego un principio de respuesta, algo que me hicieron ver hace unos días: la resistencia del ejército es la que falla. Falla todo tipo de resistencia, en última instancia.]

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Dijo Oesterheld prologando a El Eternauta en los ’70: “el único héroe válido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo.” En ese prólogo Oesterheld politiza la lectura de la historieta. Yo, por mi parte, pienso que la idea del héroe en grupo no es del todo acertada para pensarla: Salvo tiene un lugar de privilegio en el desarrollo de la trama (es narrador, es quien hace mover la acción, es quien sufre la peripecia, es en quien se manifiestan las consecuencias del suceso narrado).

Despolitizar la lectura del Eternauta, después de todo lo que ha pasado, sería estúpido. Sin embargo: ¿Cómo salir de la lectura que propone Oesterheld?

[Hubiera preferido terminar antes, pero no puedo y por eso me resigno al corchete, para que este fragmento sea leído como un apéndice. Particularmente suelo cuestionar el valor de la historieta hoy como relato de ciencia ficción: es que me parece que para un lector más o menos conocedor del género, el tema de la invasión ha envejecido. Y mucho. Claro: a la historieta la salvan todas las transformaciones que hace el guionista a las convenciones del género. Y también la potencialidad de lecturas que tiene. Tal vez eso la termine de asentar como clásico en un par de generaciones.]

Una vez más, El Eternauta

EL ETERNAUTA – Vestigios del Futuro

Un Desafío de Historieta Radial

Desde el viernes 26 de Marzo, a las 22hs, por las frecuencias de AM 1270 y FM 97.1, Radio Provincia de Buenos Aires pone en el aire por primera vez en la historia de la radiofonía, “El Eternauta – Vestigios del Futuro”, una la adaptación  radioteatral de la obra cumbre de Héctor Germán Oesterheld.

El proyecto, adaptado y dirigido por  Martín Martinic Magan, comunicador social y docente, se construyó en cuatro etapas: Investigación y adaptación radioteatral, donde se elaboró un guión radiofónico de 22 capítulos que adaptó el formato de la historieta original a la Ciudad de La Plata (lugar donde desapareció Héctor Germán Oesterheld en 1977). La grabación, producción actoral y sonora, con la participación de más de treinta actores profesionales y aficionados. La realización de entrevistas a Elsa Oesterheld, Carlos Trillo, Martín Oesterheld, Francisco Solano López, Juan Sasturain, Siro Colli, Jorge Morhain, David Rubinstein, Enrique Breccia, Luis Rende, Martín García, Carlos Vogt entre otros, quienes aportarán a la reflexión y profundización del programa. Por último, la edición final y difusión de los 22 capítulos del radioteatro, la historia y la obra de Héctor Germán Oesterheld.

La producción comprende 22 capítulos radioteatrales, de una duración unitaria de 30 minutos, a los que se incorporan entrevistas a diferentes personalidades vinculadas a Oesterheld, tanto en lo militante, político, cultural, radioteatral, artístico y familiar.

El proyecto, producido por Radio Provincia de Buenos Aires, cuenta con el apoyo y auspicio de la Comedia de la Provincia de Buenos Aires y la Dirección Provincial de Cultura y Educación y la participación de locutores, editores sonoros, diseñadores gráficos, directivos de la emisora, actores profesionales, invitados particulares y más de treinta trabajadores de la Radio.

En palabras del director: “Para una sociedad, practicar la memoria significa preservar su identidad, porque entender lo vivido como experiencia compartida hace que cada individuo se vea a sí mismo como parte de un todo. Ciertas marcas del pasado, sin embargo, no son iguales para todos los integrantes de un pueblo; han sido vividas y son comprendidas de manera diferente. La violencia inexplicable, imposible de representar en la totalidad de sus efectos, como es el caso de la violencia de Estado de los años 70, dejan huellas diversas y genera también distintos vínculos con ese pasado.

La memoria social de nuestros países del sur aun puede ser descripta como una memoria “fragmentada”, ya que “para unos, la vida siguió y el terror fue un detalle en el curso de la historia; para otros, fue una convulsión que rompió la continuidad de sus destinos y los obligó a cicatrizar heridas a veces irreparables”. La persistencia de “El Eternauta” es en sí misma una práctica de memoria: recordamos una producción creativa y original de una de las tantas figuras de la cultura argentina que la dictadura trató de destruir. Y el ejercicio de la memoria desde la reflexión y la comprensión de la diversidad es la garantía de un futuro de paz para nuestra sociedad.”

El viaje de Juan Salvo, se vuelve sueño colectivo entonces. Dándole a la Memoria el lugar de la creación y la militancia.

“El Eternauta – Vestigios del Futuro” está listo para su lanzamiento, el viernes 26 de Marzo a las 22hs, por las frecuencias de AM 1270 y FM 97.1 y en vivo por www.amprovincia.com.ar.

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