“Doppelgaenger” de Tom Neely

Unas paginitas de Tom Neely que tengo desde hace un tiempo. No pude conseguir en mejor calidad las páginas 8 y 9… Y fue medio difícil de traducir, pero creo que zafa. Que lo disfruten.

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Fragmento de “Building Stories de Chris Ware: Una lectura feminista”, tesis de maestría de Aleksi Siirtola

Fuente: https://tampub.uta.fi/bitstream/handle/10024/95365/GRADU-1401088755.pdf
Traductores: Paz Díaz y Bruno Percivale

“Se debe prestar especial atención al rol del feminismo dentro del campo de los cómics – después de todo, esta tesis es sobre una novela gráfica. Aunque ciertamente no son una forma de arte eximida del resto de la sociedad, los comics son, interesante e importantemente, un género que por un lado es joven y por otro que está al mismo tiempo constantemente evolucionando y estancado. Lo que quiero decir con esto es que mientras algunos géneros permanecen esencialmente iguales durante décadas, la proliferación de la escena underground de cómics en la mitad del siglo 20 y la evolución de los cómics de internet al final del mismo siglo han servido para crear un ambiente fértil para la expresión donde la absoluta libertad del patriarcado es posible, ya que los cómics son baratos y fáciles de distribuir en línea. A pesar de esto, por supuesto, los cómics no han sido inmunes a la predominante objetualización y a los roles de género convencionales que son impuestos a las mujeres. Examinando ‘Las superchicas: moda, feminismo, fantasía y la historia de las heroínas de cómics’ de Mike Madrid, Carr (2011) menciona que incluso las superheroínas están sujetas a las mismas expectativas conservadoras: ‘ El autor también dedica un capítulo a discutir un aspecto poco tratado de la superheroína: el balance que muchos personajes deben recorrer entre combatir el crimen y criar niños.’ (107). Al contrario, muy pocos cómics americanos -especialmente cómics de superhéroes- tratan sobre la paternidad. Batman tiene un hijo con Talia Al Ghul (al menos previamente al Nuevo 52, con el que no estoy familiarizado), pero su hijo permanece desconocido para él hasta que ha empezado su pubertad, llegando a Batman ya como adolescente – un personaje en sí mismo y no una carga para obstruir sus aventuras, como es usualmente el caso de las superheroínas en sus conflictos con la maternidad.” Pp.17

“¿Qué es la crítica feminista? ‘La crítica feminista puede ser vista como una ‘lectora desde la resistencia’, que analiza el significado de una performance leyendo a contrapelo de los estereotipos y resistiendo a la manipulación tanto del texto de la performance como del texto cultural al que este ayuda a dar forma’ (Dolan 1991, 2). La crítica feminista resiste a la objetualización, resiste a las clasificaciones. Esta resistencia puede tomar la fuerza de un discurso racional: ‘una pasión de ojos abiertos, que dice la verdad, contra ‘los poderes establecidos’ y ‘los censores interiores’, puede ser una ventana hacia el futuro’ (Elshtain 1981-1982, 129). Incluso esto es complicado, puesto que a lo largo de la historia la gente ha identificado las combinaciones ‘masculinidad + objetividad’ y ‘masculinidad + cientificidad’ (Fox Keller 1988, 81). Fox Keller se agrega también al sentimiento de Butler y de A. MacKinnon (y muchxs otrxs) al declarar que ‘las hormonas sexuales tienen todo tipo de efectos en la inteligencia o personalidad propias, pero es innegable que nuestras ideas sobre las diferencias de los sexos no pueden ser adjudicadas completamente a la biología.’ (Fox Keller 1988, 86), La relación de la mujer con su cuerpo y con el cuerpo, igualmente, no es simple: ‘al igual que la sexualidad y la corporalidad han sido vistas como métodos fundamentales de opresión, también se los ha vislumbrado como fundamentales para la emancipación’ (Koivunen et al. 1996, 31).” Pp. 19-20

“Un atributo del feminismo de la tercera ola es que su alcance se ha extendido hacia los cómics, convirtiéndose en no sólo una considerable sino crucial herramienta que no puede ser ignorada en el análisis feminista de cómics. Los cómics en sí mismos han evolucionado, aunque la mayoría de ellos han perpetuado y presentado visiones estereotipadas y limitadas de las mujeres – ellos han, en los años recientes, comenzado a desafiar esas imágenes (Klein, 1993, 60). Dentro de la tradición del cómic – e incluso en la de la pintura- ‘el espectador siempre es asumido como varón, y la mujer ideal es siempre asumida estando ahí para halagarlo’ (Klein 1993, 61). Estas nociones han sido desafiadas, no sólo por algunos individuos y obras del género cómic mainstream, sino aún más prominentemente por cómics feministas. Describiendo el humor de los cómics feministas, Klein nota que ‘reconoce que lo personal es político confrontando cuestiones de sexismo, género y economía’ (Klein 1993, 63). Tanto los cómics como el feminismo son inescapables y ubicuas presencias: los cómics ‘continuarán ejerciendo un rol importante en nuestra cultura debido a su atractivo masivo y circulación mundial’ (Klein 1993, 65). Ahora más que nunca, con servicios como Comixology, las bibliotecas digitales de Marvel y DC cómics, los cómics son más asequibles y accesibles de lo que nunca han sido.” Pp. 24

“La pregunta final que permanece es entonces: ¿cómo puede uno analizar cómics desde un punto de vista feminista? Algunas formas son obvias: analizando la representación de las mujeres, el rol de las mujeres, las relaciones entre mujeres y hombres, la significación narrativa y la acción de las mujeres en el cómic, etc. Donde esto se vuelve complejo es en la misma naturaleza de los cómics. Con los cómics, la combinación de palabras e imágenes tiene un número de implicancias y son ocasionalmente ambiguas. O, como MCCloud lo pone en su renombrado estudio de los cómics ‘Understanding comics – The invisible art’ : ‘Cualquiera sean los misterios dentro de cada viñeta, es el poder de clausura entre viñetas lo que encuentro más interesante'(1993, 88). Entonces no sólo son los ‘gutters’ -el nombre que se le da comúnmente al espacio entre paneles- comparables a lo que no está escrito en un libro: los eventos, objetos y -en el caso de la escritura- visuales que no son descritos – un elemento significativo, sino uno de los más importantes y ambiguos elementos de los cómics.” Pp. 28

“A pesar de los antes mencionados atributos únicos de los cómics, yo no reivindico que las novelas gráficas deban ser analizadas de una manera radicalmente diferente de cualquier otra forma de texto literario. Mientras los cómics emplean el medio visual de manera única con el texto, comparten incontables características con la literatura convencional: usan el mismo lenguaje, son leídos de la misma manera, comparten los mismos géneros, etc. No hay ninguna razón por la que la crítica literaria convencional no pueda ser usada en los cómics; la única advertencia es que uno debe también estar atento a las ramificaciones de los elementos visuales.
Así entonces la crítica de cómics feminista es tanto una crítica feminista como una crítica de cómics que busca los mismos elementos en los cómics que él/ella* buscaría en los textos, pero siempre con un ojo alerta puesto en los gutters, las viñetas, las composiciones y la unión de texto e imagen, y en el potencial significado de todos estos factores en relación al sentido y al propósito del discurso feminista relevante que tiene lugar en el trabajo fuente.” Pp. 31
“Building Stories es una obra feminista. Es ‘sobre las mujeres y las representaciones de sexo y género’ (Davis-McElligatt 2012). Tiene tanto la forma de una novela gráfica como de una historieta. En realidad, sin embargo, no hay una división clara y cierta entre ambas, al punto que el mercado ha empezado a llamar a las historietas ‘novelas gráficas’. Ware mismo dice que ‘una historieta no es una imagen extraída de la vida. Una historieta sale de la memoria. Uno trata de destilar la memoria de una experiencia, no la experiencia misma’ (citado en Stattler 2010, 206). El propósito de esta sección es analizar y entender el significado de la caja de historietas de Ware.
Mucho de Building stories gira alrededor de su personaje principal, la protagonista innombrada. Así, la mayoría de esta sección se enfocará en ella y en sus relaciones con los varios personajes de la obra, en 3.2.3 y sus subsecciones. Las otras secciones conciernen ellas mismas a otros elementos de la obra, contrastarla con historietas contemporáneas relevantes (3.2.1), explorar los posibles elementos biográficos y sus implicancias (3.2.2), lidiar con la potencial autoría y la estructura temporal (3.2.3) y considerar un acercamiento feminista a la forma misma de la novela gráfica (3.2.5).

3.2.1 Contraste Con sus pares contemporáneos.
Una forma de intentar comprender Building Stories es comparándola con sus pares y otras historietas eminentes. Publicada en 2012, aunque fue un trabajo-en-proceso por casi una década, Building Stories es una obra que sólo sería natural comparar con sus contemporáneas, los bestseller Persépolis (Satrapi 2000), Fun Home (Bechdel 2006) y Marbles: Mania, Depression, Michelangelo, and Me: A graphic memoir (Forney 2012). Estas cuatro obras tienen mucho en común: son novelas gráficas, presentan protagonistas mujeres, tienen temáticas oscuras, ocasionales elementos cómicos y son autobiográficas. La única excepción parece ser que Ware resulta ser un hombre, y su trabajo no es en apariencia autobiográfico.
Así, se abre el interrogante: ¿es esto problemático desde un punto de vista feminista? Después de todo, como vengo afirmando, Building Stories es una obra feminista. ‘Bramford, la abeja cuya vida transcurre fuera del complejo habitacional, es el único punto de vista masculino que tomamos’ (Leith 2012) e incluso Branford un día se encuentra a sí mismo más cercano a asemejar a una abeja femenina por sus piernas peludas. Leith también observa que ‘este es ostensiblemente un libro sobre construcciones, pero también es, de manera más silenciosa, uno sobre las vidas de las mujeres’ (Leith 2012).
Si uno consulta a Butler, la realidad de género y sexo en Ware no tiene problemas en absoluto. Para ella, el género es construido por actos, y los compara con ‘actos performativos dentro de contextos teatrales’ (Butler 1990, 272). De igual modo, Butler señala que sumada a sus propias ideas, ‘la teoría feminista a menudo ha sido crítica con las explicaciones naturalizadas del sexo y la sexialidad que asumen que el significado de la existencia social de la mujer puede ser derivado desde algunos de su psicología’ (Butler 1990, 271). Además, Butler es escéptica de que alguien pudiera rastrear el proceso del propio género, en tanto que es ‘una construcción que regularmente esconde su génesis’ (1990, 273).
Hay, por supuesto, diferentes opiniones. Brownmiller (1975) explícitamente dice que ‘en el corto plazo toda la estructura de poder legítima (y me refiero al poder en el sentido físico) deberá ser despojada de la dominación y el control masculinos – si las mujeres quieren dejar de ser un protectorado colonizado por los hombres.’ (338)
Aunque el libro de Brownmiller no tiene casi nada que ver con los cómics (‘Contra nuestra voluntad: Hombres, Mujeres y Violación’) uno puede aplicar la noción implícita de hegemonía masculina venciendo la posibilidad de expresión femenina en el contexto de los cómics. Precisamente, Ware irónicamente apoya y oprime el punto de vista de Brownmiller. Él está luchando contra el “whitewashing”* de las temáticas feministas reconociéndolas pero, como hombre que es, al mismo tiempo está dándole voz a una narradora mujer a través de su propia herramienta de poder masculino en el mundo del cómic, el lápiz.
Una visión que difiere es ofrecida por la misma protagonista en GBB (26): ‘nada fue tan malo como ese cuento que la profesora leyó en voz alta, acerca de la pareja lidiando con la infidelidad mutua, que el autor (un hombre) había escrito desde ambos puntos de vista, masculino y femenino… dios, creí que iba a vomitar…’ (los brackets son de Ware). Esto suma un nivel cómico e incluso absurdo al significado del sexo de Ware en relación a su autoría: la protagonista, basada en la cita anterior, estaría asqueada al descubrir que su escritor y creador es un hombre. Sin embargo, dentro de la obra, se implica que la protagonista es la escritora de Building Stories, pero incluso obviando esto, Ware es el creador de-facto de esta creadora hipotética. De alguna forma, las palabras de la protagonista son una expresión extrema de la retórica del fracaso de Ware, ya que incluso su propio personaje principal ridiculiza y efectivamente desecha la autenticidad de su acción. Esto de hecho no puede ser otra cosa que una compleja broma meta-construida, pero es tanto posible como probable que Ware esté usando esto para reconocer los riesgos inherentes a escribir y dibujar como ‘el otro sexo’: potencialmente un acto de apropiación hostil.
Se necesita mirar más allá para encontrar las razones de las reservas de Brownmiller contra la colonización y opresión masculinas, y esto es una realidad presente también en el mundo de los cómics: éstos son considerados desde hace mucho como un medio hecho por y para hombres. Como prueba, sólo se necesita leer virtualmente cualquier cómic de superhéroes imaginable hecho antes del siglo XXI, por ejemplo el número en que Superman y Batman Jr. derrotan al alien que está lavando el cerebro de las mujeres de un pueblo para que se vuelvan feministas**. Irónicamente, Building Stories es indistinguible de las otras historietas que fueron hechas por mujeres. Estas son mujeres que, de manera muy interesante, todas se identifican como mujeres, fueron biológicamente nacidas como mujeres pero tienen diferentes sexualidades: Forney es abiertamente bisexual, Satrapi es heterosexual y Bechdel gay, todo lo cual es muy evidente y, especialmente con Bechdel, abiertamente declarado y útil para sus respectivas obras. A diferencia de las demás, Satrapi no declara públicamente su preferencia aunque muestra interés por los hombres en su obra autobiográfica Persépolis. Aunque la sexualidad de Ware nunca ha sido cuestionada o declarada, se sabe que está casado y tiene un solo hijo, al igual que la protagonista de su obra.
Las posibilidades de utilizar las novelas gráficas como un medio poderoso para la narrativa de mujeres autobiográfica ha sido notada antes: Chute (2010) acuerda que la narrativa gráfica de mujeres es usualmente traumática y que el cómic como medio es ‘apto para expresar ese registro difícil’. (2) Además, “el crecimiento del movimiento de los comix underground estuvo conectado al feminismo de la segunda ola, lo que permitió germinar a un cuerpo de trabajo que era políticamente explícito.” (Chute 2010, 20). Los cómics siempre han poseído una presencia subversiva y política, y, aún más importante, una forma única de expresarse. Como la naturaleza de los cómics es un medio que tiene sus propios elementos formales, “hay espacio para hacer una conexión productiva entre los estudios de género y los estudios de cómics.” (Vincent 2011, 32)
Building Stories y Fun Home – Una familia tragicómica, comparten el mismo núcleo temático: la dificultad en las relaciones. En Building Stories, la protagonista está atribulada por sus relaciones pasadas, particularmente con Lance, y tiene dificultades con su esposo: “mi esposo a veces no tiene respeto por mi inteligencia” (FN 4). Es interesante que en este ejemplo particular en que la protagonista es castigada por su marido por tirar tampones en el inodoro, la ofensa es la misma que tiene lugar en GB (26) y en ese caso necesita de un plomero. Además, Phil y la protagonista carecen de pasión sexual en su relación, como evidencia la página 5 de FN. De igual manera, una relación compleja es el núcleo temático de Fun Home de Bechdel: la a menudo tumultuosa relación con su padre. Al igual que con Building Stories, no hay una única razón que pudiera explicar la naturaleza tensa de una relación dada.
El padre de Bechdel era distante, un homosexual enclosetado, y aparentemente se suicidó (si lo hizo o no es una de las grandes preguntas sin contestar de Fun Home). Bechdel describe esta relación así: ‘era inusual, y éramos cercanos. Pero no lo suficiente.’ (p.225) y, como en Building Stories, Fun Home no ofrece soluciones, sólo misterios y cuentos trágicos. Bechdel sospecha que quizás pudo haber salvado a su padre, si tan sólo hubiese mantenido su sexualidad en secreto: ‘Si no me hubiese sentido impulsada a compartir mi pequeño descubrimiento sexual, quizás aquel trailer hubiese pasado sin incidentes cuatro meses después’ (Bechdel 2006, 59). Narrativamente, Fun Home y Building Stories tiene mucho en común. Los dos son memorias construidas a través del orden semántico – una revelación lleva al próximo evento lógico, sin importar cuándo ocurrió- y sólo raramente de manera lineal. Pero a diferencia de Building Stories, el trabajo de Bechdel tiene un comienzo y un final concretos, números de página y así forma un todo cohesivo.
A diferencia de Fun Home, Marbles y Persépolis sólo parecen tener elementos superficiales en común, la mayoría de los cuales ya fueron mencionados. Mientras Marbles y Persépolis son efectivamente narrativas de coming-of-age*** en paralelo con un arco temático global: lidiar con el trastorno bipolar y las luchas políticas en Irán, respectivamente. Building Stories no tiene un mensaje de fondo tan evidente. Esta posición, sin embargo, es fácil de discutir: es una falacia asumir que Marbles y Persépolis pueden ser reducidas a un solo tópico que las une, y a pesar de los muchos argumentos de Building Stories (la arquitectura, la vida de la protagonista, la superpoblación, para nombrar algunos) se puede definir a Building Stories por su nombre: es la historia de dos edificios y de la gente que vive en ellos.
Así, lo más apto para describir la mayor diferencia entre el trabajo de Ware y estos tres trabajos -incluyendo a Bechdel- sería reconocer que estos cómics tienen una narrativa global, con inicios y finales.
Las cuatro obras conciernen predominantemente a una sola mujer, a su mundo, al mundo en acuerdo con ella y su travesía, pero de algunas maneras Building Stories es diferente. Esta diferencia se expresa mejor en el nivel de aproximación: mientras que Ware entra en el plano de lo posmoderno y lo meta, Bechdel, Satrapi y Forney permanecen firmemente asentadas en estrategias narrativas tradicionales.” Pp. 32-34

*N. de los T.: “Whitewashing” es una práctica en la que una persona de color es reemplazada (en cualquier ámbito) por una persona blanca; o directamente eliminada para borrar sus rastros y darle primacía a las personas blancas. Esto es un problema ya que las personas de color tienen muy poca o casi nula representación, mucho menos una adecuada. El concepto surge de los estudios que utilizan la interseccionalidad para analizar un ámbito concreto: “whitewashing” es mayormente utilizado en referencia a la industria del entretenimiento, aunque su uso se ha expandido a todas las áreas. Para más información dirigirse a: http://stopwhitewashing.tumblr.com/

**World’s Finest Comics, No. 233

***N. de los T.: “Coming-of-age” es un género de historias en el que se cuenta el transcurso de la vida de una persona. Wikipedia da como ejemplos en el cine a “Boyhood” y en historietas a la mismísima Persépolis. También lo relacionan con el Bildungsroman, pero este género tiene temáticas propias del siglo XIX.

“Aquí”, de Richard McGuire

El año pasado, Richard McGuire ganó varios premios con el libro llamado de la misma manera que estas páginas. No pude conseguir el libro, pero dicen que el procedimiento formal que le da coherencia es el mismo que el que funciona en esta historieta cortita de los ’80. Espero que disfruten estas páginas.

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The Last Saturday #054 – Fin de la primera parte

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Y se terminó, nomás. En realidad esto ya fue hace unas cuantas semanas, pero yo vengo esperando con fe que Ware retome la tira: hasta ahora, ni noticias. Así que acá queda la primera parte de The Last Saturday. Espero que la hayan disfrutado tanto como yo. Saludos

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